Cómo elegir el mejor jardín infantil para tu hijo

 

¿Qué Jardín infantil elegir?

Uno de los momentos más importantes en la vida de los padres, y por supuesto, de los niño es cuando deben elegir el Jardín infantil.
Es importante que cuando llegue ese momento, papá y mamá tengan la certeza de que el preescolar elegido fue el correcto. Que se revisaron todas las variables y que finalmente se eligió la opción más inteligente, segura y divertida para el pequeño.
Esta debe ser una decisión que se debe tomar con calma, pues la transición de la casa al jardín infantil, afectará en un gran porcentaje el desarrollo integral en toda su vida escolar. Esto, porque en los primeros años se forman grandes habilidades y destrezas y las fortalezas adquiridas en esta etapa, seguramente se reflejarán en los años siguientes de estudio.

Si su hijo se siente cómodo y contento en esos primeros años de vida escolar, seguramente tendrá una buena actitud en los siguientes cursos. Pero si la experiencia en el Jardín infantil resulta traumática y poco placentera, es muy posible que desencadene cierto rechazo al estudio, difícil de contrarrestar en el futuro.Por eso, a la hora de elegir el mejor jardín infantil para su hijo, lo más importante es tener claro que debe ser un lugar donde el niño se sienta a feliz, aprenda con facilidad y donde esté seguro.

Ahorrar en esta etapa de la vida no es una buena idea, pero tampoco se trata de buscar el sitio más costoso, existen muy buenos jardines infantiles en Bogotá que no resultan costosos.

Desarrollamos un listado de  los puntos más importantes que se deben tener en consideración al elegir el preescolar o la guardería ideal para su hijo.

6 sencillos pasos para seleccionar el mejor preescolar.

1. Verifique que el jardín infantil es seguro.

A la hora de elegir un preescolar para su hijo, no se deje guía solo por la decoración, verifique las áreas físicas y observe que estas sean espaciosas, limpias y acordes para los niños y para la cantidad de los mismos. revise  el estado de los pisos, las paredes y la iluminación.

También es necesario poner atención a los espacios de recreación, pues es allí donde se presenta el mayor número de accidentes.  Asegúrese de que cuenten con todas las normas de seguridad (incluyendo piscinas, parques y gimnasio) y que estos siempre permanezcan vigilados.
Tenga en cuenta que es en el jardín infantil el lugar donde su hijo estará la mayor parte de su tiempo.

Pregunte también el número de estudiantes por nivel y si el personal es suficiente para atenderlo.

 

2. Exija profesores altamente calificados. 

Verifique con la Secretaría de Educación de su ciudad que el jardín esté autorizado para su funcionamiento y cuente con las certificaciones de calidad. Aunque puede parecer una medida extrema, debemos contarle que muchos sitios ubicados en excelentes lugares… carecen de estas certificaciones.

También es pertinente solicitarles a las directivas del jardín que le presenten al personal y a los profesores a cargo para así poder pedir referencias y comprobarlas. Un par de llamadas a otros padres para solicitar opinión sobre los maestros es de gran importancia.

Además, conocer a los profesores le permitirá observar su apariencia personal y analizar de cerca su actitud frente a los niños y a los otros funcionarios del jardín.

“Es recomendable que los padres asistan a una clase para conocer un poco más sobre los métodos de los profesores, reacciones de los niños y manejo de grupo”, aconseja la doctora Yolima González.

Pida también conocer al personal de la cocina, la seguridad, al jardinero y a los demás empleados del lugar. Los padres están en todo el derecho de solicitar referencia de este tipo de personal.

3. Recuerde revisar la ley.

El acuerdo  138 del año 2004 es la norma que regula el funcionamiento de los establecimientos públicos y privados que prestan el servicio de educación inicial entre la edad de 0 meses a 6 años.

Estos establecimientos se vigilan mediante criterios pedagógicos y es el Departamento Administrativo de Bienestar Social (DABS) la entidad  encargada de expedir  y renovar la licencia de funcionamiento y de controlar la adecuada operación de esas instituciones.

Los requisitos mínimos que debe cumplir un centro de educación son:

– Tener dos metros cuadrados construidos por niño o niña que estén matriculados en el jardín.

– Las instalaciones físicas deben tener patio interior o estar localizadas cerca de un parque o zona verde para garantizarles momentos de recreación a los pequeños.

– Las escaleras deben tener pasamanos y protección del acceso a las mismas.

– Disponer mínimo de un baño por cada 20 niños o niñas, y baños diferentes para los adultos.

–  La cocina o área de preparación de alimentos debe estar aislada de los salones de actividades de los niños. Sus condiciones de seguridad tienen que estar certificadas por el Cuerpo de Bomberos. Los padres pueden solicitar este certificado cuando realicen la visita.

– Si la edificación es de dos pisos, los niños y niñas de párvulos, pre-jardín y jardín tienen que ubicarse siempre en el primer piso.

– Si el jardín tiene terraza, en ningún caso  esta podrá ser habilitada como zona de recreo o actividades de los niños o niñas de párvulos, pre-jardín y jardín.

4. ¿Si fue el lugar adecuado?

Una vez haya matriculado a su hijo y comience esta nueva etapa en su vida, siga alerta este proceso. Pregúntele constantemente al niño si le gusta lo que hace en el jardín, si está contento con sus compañeros, qué es lo que más le gusta y cómo lo trata la profesora.

“Así mismo –recomienda nuestra asesora-, los padres deben estar atentos a la conducta no verbal del pequeño. La manera cómo actúa cuando llega al jardín, si sale o no corriendo para entrar y si muestra agrado por el lugar”.

Las siguientes son algunas señales negativas para tener en cuenta:

– Comportamientos de retraimiento.

– Llanto constante.

– Señales físicas como morados, golpes o arañazos.

– Pérdida del interés por asistir y/o miedo ante la idea de volver al jardín.

– Cambios de peso y de ánimo.

– Pérdida de control de esfínteres y aparición de comportamientos agresivos.

5. ¿Qué tal el Plan de Estudios?

En esta etapa de la vida se forma gran parte del conocimiento de los niños. Por eso no solo se trata de instalaciones bonitas y profesores amenos; también los padres deben informarse del Plan de Estudios y de las fortalezas del establecimiento. Aquí, puntos a tener en cuenta.

– Que el jardín trabaje en el desarrollo sicomotor del pequeño. Por eso los espacios para el ejercicio y el juego tienen que ser adecuados.

– No todo es juego allí. Es requisito que los profesores trabajen en la motricidad gruesa (coordinación, agarrar objetos, lanzarlos) y la fina (agarrar el lápiz, ensartar, rayar).

– El lenguaje es uno de los aspectos clave. La buena pronunciación y el manejo de una segunda lengua se deben fomentar en esta etapa.

– El Plan de Estudios debe contar con acompañamiento sicológico para detectar problemas o anomalías en el proceso de estudio.

– Es necesaria la realización de talleres periódicos con los padres para que ellos, en casa, puedan reforzar el aprendizaje.

– Ideal si el Plan de Estudios cuenta con espacios para fomentar las  artes plásticas, danza, teatro y música.

6. Usted también cuenta.

De acuerdo con el pedagogo Nicolás Dávila, la elección del jardín no depende exclusivamente de tener en cuenta al niño. Los padres también tienen que contemplar otras variables del lugar, evitando en el futuro arrepentimientos.

“Los papás deben saber qué tipo de formación quieren para su hijo… así evitarán dolores de cabeza después. Pregúntese si la religión, los idiomas o los horarios del jardín son acordes con sus expectativas. Si no es así o tiene alguna duda, mejor busque otras opciones”, recomienda el pedagogo.

Y un factor que papá y mamá suelen pasar por alto: la distancia entre el jardín y la casa. En los primeros años de vida escolar no es recomendable que un niño tenga que madrugar para ir a estudiar.  “No es necesario que quede pegado a la casa, pero sí debe ser de fácil acceso en la medida en que se tenga que recoger al niño por alguna urgencia”.

Los costos es otro tema para discutir con anticipación, para no afrontar sorpresas durante el proceso de matrícula. “Es útil que los padres –explica el señor Dávila- tengan claros los costos que representa el jardín y definan claramente los elementos que entran dentro de los pagos que hacen. Por ejemplo: hay lugares donde la pensión es más barata, pero no incluyen gastos imprevistos como materiales para actividades y salidas curriculares, entre otros”.

PARA RECORDAR…

– Los profesores deben ser, preferiblemente, licenciados en pedagogía infantil, licenciados en preescolar o tecnólogos en preescolar.

– Pregunte por los primeros auxilios. Por lo menos un profesional del jardín  debe tener una certificación de un curso de primeros auxilios en una entidad reconocida.

– Es clave buscar referencias de otros padres de familia para tener una opinión más certera del lugar.

– Lleve siempre a su hijo a las visitas al jardín (en el proceso de elección). Así podrá observar su grado de empatía con el lugar y con los profesores.

– Recuerde que en el jardín los niños desarrollan el lenguaje, aprenden a crear rutinas, a vivir lejos de los padres, a socializar, a cumplir normas y a compartir.

– Los especialistas recomiendan que antes de los dos años de edad, el pequeño no vaya al jardín o a la guardería.

LA COMIDA DE JARDÍN

La llegada al jardín constituye el primer momento en el que su hijo está asumiendo una independencia y enfrentándose solo al mundo. Pues bien, uno de los mayores retos es vigilar a la distancia que se alimente como si estuviera en casa.

Así que no escatime preguntas a la hora de indagar sobre “la carta” que ofrece el jardín. Mejor si cuenta por lo menos con un asesor en nutrición que elabore menús adecuados para los niños.

No solo tenga en cuenta el almuerzo. La merienda es una de las comidas más importantes, porque completa la cantidad de energía que necesita un niño para cumplir con las nuevas actividades. Esas pequeñas comidas forman el 30 por ciento de los nutrientes que debe consumir un pequeño en el día.

Como en este temas la cuestión se trata de horarios, intente cuadrar (un mes antes de que su hijo vaya al jardín) las horas exactas de comida que tienen en el lugar. Así, cuando llegue la jornada escolar, no habrá problema.

Si el jardín no provee la merienda, estas claves a la hora de armar la lonchera le serán útiles en esos primeros años escolares:

1. Todos los días debe incluir una bebida láctea –puede ser una bebida achocolatada-,  yogur  o queso. Una fruta en trocitos y un carbohidrato.

2. Cuando escoja los carbohidratos elija galletas o cereales  integrales, que contengan trigo, avena, centeno o cebada. Los productos de paquete no contienen los nutrientes necesarios.

3. Olvide los jugos naturales y las gaseosas.  Los primeros, solo en casa y recién preparados.

4. No juegue con su suerte. Por más alimento que pueda ser una divertida ensalada, seguramente como lonchera no tendrá mucho éxito y sí obligará al pequeño a aguantar hambre o a comer mal.

5. En la variedad está el placer. Cambie todas las semanas de productos para no llevar al aburrimiento.

6. Asegúrese de que la lonchera es liviana,  impermeables, fácil de lavar y resistente. Termos, tapas y pitillos deben lavarse y desinfectarse todos los días. Y algo más: ¡permítale a su hijo elegir la lonchera! magna a terminal nulla elementum morbi elite forte maecenas est magna vehicula est node maecenas. Praesent arcu gravida vehicula est node maecenas loareet morbi a dosis luctus. Urna eget lacinia eleifend praesent luctus a arcu quis facilisis venenatis.

 

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